Cuando su hijo se enoja, es demasiado fácil pasar de la ira a algo peor. Pero hay maneras de ayudar. En primer lugar, trabaje en usted mismo: la próxima vez que empiece a sentirse enojado, diga «Me estoy enojando, así que me tomaré un descanso» y me alejaré en lugar de perder el control. De esta manera, su hijo llega a ser testigo de otra forma de manejar esos sentimientos. Y recuerde, el estrés alimenta la ira. Así que asegúrese de que todos estén durmiendo lo suficiente, se apeguen a una rutina, darle prioridad a los momentos especiales, permita que sus hijos jueguen al aire libre y no sobrecargue los horarios de sus hijos — ni los suyos. Los padres relajados son más propensos a tener hijos tranquilos. Y en un momento de paz, hable con su hijo sobre cómo aprender a calmarse en lugar de explotar la próxima vez que comience a sentirse enojado. Pídales que propongan algunas ideas sobre formas que los ayuden a relajarse. También puede compartir algunas técnicas propias. ¿Necesita más ayuda? Hágales saber que algunos niños encuentran útiles estos consejos:

  1. Poner música
  2. Colorear (considere obtener un libro para colorear hecho para relajarse)
  3. Dibujar o escribir lo que los hace enojar (especialmente cuando se combina con el siguiente)
  4. Romper el papel (nota: prepárense para ayudarlos a limpiar después)
  5. Tomar respiros profundos — pueden intentar soplar en sus manos cinco veces o exhalar como un dragón. (Sugerencia: ayude a su hijo a calmarse con el Q-Time Buddy, un mono de peluche diseñado para ayudar a los niños a reducir la velocidad de su respiración y controlar sus emociones).
  6. Contar lentamente hasta 10
  7. Alejarse y tomar un descanso por unos minutos.
  8. Dirigirse a su lugar especial (una esquina de su habitación, digamos, dispuesta para estar lo más tranquilo posible — piense en velas que funcionan con baterías, una manta, almohadas o un puff, tal vez al lado de su estante)
  9. Balancearse en una mecedora o Columpiarse en un columpio.
  10. Tomar un baño.
  11. Inhalar el aroma de una almohada llena de lavanda.
  12. Hablar consigo mismos (por ejemplo, «Puedo manejar esto», «Mantener la calma» o «Respirar profundo»)
  13. Expresar su enojo (por ejemplo, «¡Estoy tan enojado contigo!», Esté o no justificado, escúchelo en lugar de disciplinarlo, reconocer y expresar emociones es saludable)
  14. Imaginar su lugar tranquilo favorito (extra: pon una foto o dibújalo en su habitación)
  15. Darse un abrazo a sí mismos (rodear sus brazos alrededor de ellos y apretar)
  16. Agitar un frasco tranquilizante.
  17. Acurrucarse con un animal de peluche especial o muy querido.
  18. Correr por el patio trasero o subir y bajar escaleras cinco veces.
  19. Saltar la cuerda o jugar al baloncesto
  20. Abrazar o jugar con una mascota

Es posible que tengas que hacer un poco de prueba y error — las cosas que ayudan a un niño pueden alterar a otros. También puede intentar ayudar a su hijo a reconocer cuándo están empezando a alterarse para que pueda alejarse o pedir ayuda antes de que pierda el control. Identificar esos patrones también puede ser útil para usted — si sabe que la transición a la hora de ir a la cama es un detonante, puede evitar hacerle exigencias a su hijo hasta el día siguiente. Una vez que su hijo se adapte a algunas formas útiles de manejar su ira, escriba sus ideas y colóquelas en el refrigerador o en su habitación. Incluso pueden hacer un libro juntos usando dibujos de palitos para ayudar a su hijo a recordar sus técnicas — y darles algo para referirse la próxima vez que se enojen.

 

¿Necesita más ayuda? Echa un vistazo a nuestra publicación sobre qué hacer la próxima vez que su hijo pierda el control.