Crecer no es fácil. Pero los padres helicópteros de hoy en día lo están haciendo más difícil que nunca para los niños, y nos está pasando factura a todos, dice Julie Lythcott-Haims, autora de Cómo Criar a un Adulto: Libérese de la Sobreprotección y prepare a su hijo para el Éxito. Escuche algunos de los aspectos más destacados de la conversación reciente entre Lythcott-Haims y la creadora de Q Wunder, Sofia Dickens, luego descargue la aplicación Q Wunder para escuchar todo (¡es gratis!).

 

SD: ¿Qué le hizo escribir este libro?

 

JLH: Fui decana de estudiantes de primer año y asesora de pregrado en Stanford durante una década, y cada año habían más estudiantes que parecían bastante dependientes de sus padres para todo, desde la elección de decisiones hasta la resolución de problemas. Parecían necesitar de mucha ayuda en algún momento de la vida cuando pensé: “Oye, deberías ser capaz de hacer esto, o al menos querer intentar hacer esto, por ti mismo. Ahora eres un adulto, niño.” Me preocupé por ellos, pero también por el bien de todos nosotros a nivel social. ¿Qué pasará con nuestro país si la próxima generación de adultos no se siente como un #adulto?

 

SD: Dijo algunas cosas en el libro que realmente me llamaron la atención, como “Estamos haciéndole  la infancia a nuestros hijos”. ¿Cuáles son algunas formas en que estamos fallando como padres?

 

JLH: Estamos atando sus zapatos. ¡Le colocamos velcro a sus zapatos! Mira, soy una madre. Tengo dos adolescentes. Lo entiendo. He sobreprotegido a mis propios hijos. Pero quiero que mis hijos sean autosuficientes, que sean capaces de resolver un problema y que se recuperen  cuando algo vaya mal. ¿Cómo hacemos eso? Número uno: sepan que nuestro trabajo es enseñarles cosas. Deben aprender a cruzar la calle. No sostenemos su mano para siempre. Nos gustaría, porque nos sentimos más seguros de esa manera, pero deben aprender a mirar hacia los dos lados. Necesitan aprender a hacer un seguimiento de sus pertenencias, en lugar de nosotros siempre colocar la tarea en el morral y llevarles el morral olvidado o el equipo deportivo o el abrigo a la escuela. Experimentando el dolor a corto plazo de “Oh, se me olvidó mi abrigo”, o “Oh, no me dejarán jugar porque se me  olvidó mi casco de hockey” esa es la forma en que aprenden a recordarlo al día siguiente.

 

SD: Desde que leí su libro, es probable que mis hijos se pregunten qué pasó en nuestra casa, porque de repente se les asignaron tareas en todo el lugar. En el libro usted proporciona una excelente lista de lo que sus hijos deberían poder hacer en cada edad, como guardar sus juguetes y limpiar su plato a los 2 o 3 años.

 

JLH: ¡Me avergoncé cuando me di cuenta de que los quehaceres eran cruciales para el éxito de un niño, porque mis hijos no estaban haciendo nada! Un estudio de Harvard descubrió que el éxito profesional en la vida estaba determinado por si la persona había hecho tareas domésticas cuando era niño, y cuanto antes comenzaran a hacer las tareas domésticas, mejor. Yo pensaba que se trataba de llevarlos a las escuelas correctas, hacer las tareas y  prepararlos para los exámenes, pero mis hijos necesitaban saber usar una escoba, y necesitaban saber qué hacer con ella. Ahora mis hijos ayudan con el reciclaje, la basura, los platos y la ropa, y los veo sintiendo la satisfacción de contribuir con la familia. Las tareas son una excelente manera de enseñarles a los niños a hacer cosas buenas por los demás. Y cuanto antes comience, menos resistencia obtendrá. A diferencia de los adolescentes, los pequeños no se rehusarán: quieren ser útiles.

 

SD: Gracias por recordarnos que debemos recalibrar cómo definimos el éxito para nuestros hijos: es un verdadero regalo.

 

JLH: Nosotros los adultos tenemos que reevaluar también. Sobreproteger es malo para nuestros hijos, pero también es malo para nosotros. La verdad es que muchos de nosotros no tenemos vidas adultas activas. No es de extrañar que muchos de nuestros niños estén “fallando en irse”: hemos hecho que la edad adulta se vea increíblemente poco atractiva. Necesitamos recuperar nuestras vidas y dejar de actuar como si nuestros hijos fueran nuestro único proyecto. Necesitamos relaciones sanas, amistades, pasatiempos, trabajo, actividades propias. Es abrumante para los niños que sean el único foco de nuestra atención. Cada año necesitan un poco más de espacio y distancia para convertirse en humanos sanos.

 

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